Entre notas y versos. Crónicas de un concierto parte 1

Todo está listo para iniciar el concierto Entre Notas y Versos. La sala, el público, un trovador y su guitarra. El murmullo fue lentamente opacándose. Silencio, ya es hora. Unas palabras de bienvenida y agradecimiento por parte del maestro de ceremonias y una pequeña reseña del artista, protocolo  necesario . Aplausos.   Así dio inicio su lectura:

“Ayer abrí el baúl de mis recuerdos y me encontré con varios fantasmas. Me refiero a esos autores que en cierto día me raptaron. Tomé entre mis manos la herencia plena de polvos. Ante mí se mostraron sombras de palabras tan tejidas como telarañas que las cubrían. Procedí a limpiar un Romancero Gitano y a sacudirle el olvido a Juan de Dios Peza y a otros más le quité la envoltura del archivo.
A esos jinetes de la palabra, a todos aquellos que he logrado invocar, les pido de antemano me den mi castigo justo por alguna osadía y que pese sobre mi conciencia los vituperios de sus voces lanzadas desde ese lugar tan común que es la muerte.”

Era una época donde la música de los versos brotaban en automático. Con notas de guitarra en el fondo, continuaba su lectura:

Sócrates dijo: “El amor es un volver a encontrarse a sí mismo. Eros nos quita todo lo ajeno y nos devuelve todo lo propio“. Por otro lado Aristófanes había encontrado una bella imagen: “En otro tiempo los humanos eran el doble de lo que ahora son, pero Zeus los partió por la mitad y así se convirtieron en seres humanos“. Desde entonces la nostalgia y el amor son la búsqueda de nuestra propia mitad perdida.

El amor es la forma más típica de la Nostalgia. En la vida la nostalgia tiene que ser amor: tal es su felicidad y su tragedia. El gran amor es siempre ascético, real; es descanso y silencio, un amor al que no seguirá ni puede seguir nada.

Y entonces la primera melodía.

Titulo: Nostalgia, Arpegios en Do Mayor.

Autor: Rafael Jurado Rhafhaell

Era un hombre feliz
que por tener todo en la vida
se mudó de pensar eficaz
se rindió a la lucha primera

No quiso sentir jamás
de aquél gran corazón
que a la dicha de una canción
le rogó no tocar jamás

CORO

Después, dos hojas en blanco, una pausa para darse un respiro y esperar a que el aplauso del público terminara. Disminuía el temblor del nerviosismo típico del pánico escénico.

El trovador continúa con la parte número 2…


Autor: Rafael Jurado Rhafhaell

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

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